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Alcanzar el éxito. ¿Una cuestión de actitud?

 

¿Puede la actitud de una persona influir en el éxito o fracaso de sus proyectos? No es fácil determinar el nivel de influencia que la actitud tiene en el discurrir de la vida de una persona, pero una cosa es cierta: quien afronta la vida con actitud positiva, tiene muchas papeletas para alcanzar el éxito en lo que se proponga.

 

Actitud vs aptitud

Podríamos decir que la actitud (con "c") es el modo de actuar, o de ver el mundo que tiene un individuo, mientras que su aptitud (con "p") sería el elenco de conocimientos y destrezas adquiridos durante su vida.
 
Pero, ¿qué pasa con quien cuenta con enormes aptitudes, y carece de la actitud correcta? ¿Es suficiente con ser un “excelente profesional”? ¿Tiene uno las puertas abiertas sólo contando con un curriculum deslumbrante? Si el poseedor de tales destrezas carece de la actitud adecuada, lo más seguro es que no logre (o le sea muy complicado) afianzarse en el mundo laboral.
 
Sería un error evaluar a un candidato única y exclusivamente en base a su curriculum, ya que ha de desenvolverse en un equipo humano, bajo unos determinados niveles de presión o ansiedad, y siguiendo las directrices que exija el puesto o la empresa para la que vaya a trabajar. Por eso es tan importante la entrevista de trabajo, que suele centrarse más en los aspectos personales y psicológicos del candidato. Buscando precisamente evaluar su actitud.
 

Claves para una actitud positiva

Una actitud positiva no es sólo beneficiosa en el ámbito laboral. En el plano personal es un pilar básico para alcanzar algo tan importante como la felicidad (ahí es nada). Por eso conviene trabajar la actitud todos los días, orientándola hacia el lado positivo de la vida. Porque existe, por mucho que en ocasiones parezca que se ha ido.
Al fin y al cabo la actitud es algo personal. Único en cada uno. Y sólo nosotros tenemos el poder de cambiarla o no. Pero ello exige un esfuerzo, y poner énfasis en ciertos aspectos importantes para reforzar nuestra actitud positiva
 

Un error, una oportunidad

Todos cometemos errores, y no es nada agradable hacerlo. Pero, ¿cómo podemos hacer que un error sea el principio de un éxito? Aprendiendo de él. Así de sencillo (o no).
 
¿Sirve de algo lamentarse eternamente?, ¿nos soluciona algo cargar culpas a otros o compadecerse de uno mismo?. Es evidente que no.
 
De modo que lo más sensato es tratar de extraer la enseñanza que todo error lleva implícita en si mismo. Y eso sólo es posible a través de la autocrítica, el examen de conciencia, y la asunción de responsabilidades.
 

El Rey ha muerto, ¡viva el Rey!

Si hemos conseguido ver la enseñanza que nos ha aportado un error cometido, ¿qué nos impide dejarlo a un lado y seguir adelante?. En muchos casos, uno mismo es la principal piedra en el camino.
 
Un fracaso cosechado, un error cometido o un obstáculo no superado no pueden estar siempre presentes. Hay que saber “pasar página” a tiempo, a la vez que asimilar todo lo que esas experiencias hayan podido aportarnos.
 

La botella, medio llena

Qué fácil de decir, y qué difícil resulta ver la parte positiva de las cosas. Sobre todo para quien tiene una personalidad tendente al pesimismo o al catastrofismo.
 
Pero resulta que (salvo, claro está, las desgracias irreparables) todo suele tener su parte positiva. Y en muchos casos sólo hay que esforzarse por verla. ¿No puede ser la pérdida de un empleo una oportunidad de formarse?, ¿acaso no podría ser el principio de un cambio de rumbo más positivo y halagüeño? En muchos casos, que así sea depende en gran parte de uno mismo.
 

Haz el “humor”

Sonreir, disfrutar, divertirse. ¿Acaso existe mejor terapia que la diversión, el humor y las buenas y sanas relaciones sociales?. Quizá tengamos que dejar de ver la televisión. O cambiar los catastróficos telediarios por el club de la comedia. Tal vez huir de esos amigos pesimistas que no nos insuflan más que sensaciones de derrota y amargura.
 
A cambio, dejarse “bombardear” por estímulos positivos (cine, teatro, amistades positivas, etc) produce un efecto beneficioso en nuestra actitud. ¿Por qué no dejar que actúe esa terapia tan poco costosa como efectiva?
 

Practica la solidaridad

Resulta que ayudar a los demás puede tener un componente egoísta. Porque ayuda a uno mismo a sentirse mejor, ver la vida desde otro prisma, ponerse en el lugar de otros o comprender que esas cosas que nos pasan al final no son tan graves.
 
Quien pone en práctica la solidaridad, desarrolla una cualidad muy importante en la buena aptitud: la empatía. Esto es, el saber ponerse en lugar del otro, y comprender las situaciones y vivencias ajenas.
 

Actitud e imagen personales

En las relaciones personales o laborales es muy importante (fundamental, diría yo), la imagen que uno transmite a los demás. Es un pilar básico para hacerse acreedor de respeto y buena reputación. Son la base del éxito personal y profesional.
 
Y no es posible tener buena reputación, ni ser respetado sin una actitud positiva, confiable, optimista, alegre, generosa, etc. De modo que al final, el camino hacia la felicidad debe comenzar por uno mismo. Y la actitud tiene muchísimo que ver.


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