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El despido interior

 

En el contexto laboral de los últimos años, donde es difícil conseguir trabajo en relación a nuestra formación y experiencia, con congelaciones y reducciones de sueldo, expedientes de regulación de empleo y decepción en expectativas iniciales, cada vez es más común llegar a la infelicidad laboral, que nos lleva al concepto de “Despido Interior”.

 

El despido interior es una situación que padece el empleado básicamente cuando siente una gran distancia entre lo que esperaba y lo que realmente obtiene en su vida laboral. La consecuencia más grave que genera es un sentimiento de vacío e invisibilidad, y ve la jornada laboral como un sufrimiento inacabable por aguantar días continuos de infelicidad.

El hecho de llevarse mal con uno o varios compañeros, un grave conflicto con tu jefe, la nula diversión e interés por tus tareas o el fraude con los valores de la empresa son factores que llevan al despido interior, reduciendo el rendimiento y productividad del trabajador, que pasa inadvertido y a la vez trata de evitar conflictos. 

Esta situación no aparece de forma repentina, sino que sucede paulatinamente mucho tiempo antes de la resignación a causa de vivencias negativas en el trabajo, haciendo que el empleado se olvide de sus obligaciones laborales. Además, la suma de todos estos cambios cotidianos en un período de tiempo tan largo hace que el impacto sea mucho más frustrante para la persona que lo sufre.

En este fenómeno podemos diferenciar varias etapas:
- La ilusión
: Con la motivación de un nuevo reto profesional nuestra ilusión crece, mostramos una actitud proactiva y abierta, con gran habilidad para trabajar en equipo e intentamos demostrar todo lo que somos capaces de hacer.
- El compromiso:
Nos damos cuenta de que el valor añadido que aportamos a nuestro trabajo no está suficientemente valorado, por lo tanto dejamos de dar todo lo que podemos y nos basta con hacer únicamente aquello que nos piden. A pesar de eso, la compañía no es consciente de nuestro cambio porque cumplimos con nuestras obligaciones laborales.
- La participación:
El nivel de interés por la empresa disminuye aún más y dejamos de participar en aspectos de la empresa, llegando a incumplir nuestros objetivos y expectativas. Es en este punto donde el problema se resuelve o empeora si la empresa se da cuenta de la situación y hace algo al respeto para solucionarlo.
- La resignación:
Nos damos cuenta que ya no tenemos un vínculo fuerte con la empresa, la culpabilizamos por todo y nuestra actitud es pasiva. No tenemos ningún tipo de ilusión, perdemos la confianza en nosotros y nos rendimos a pesar de ir en contra de nuestros principios, hasta el punto de dejar nuestro trabajo.  

Lo que está claro es que hay que buscar soluciones a los problemas, encontrando la receta perfecta para ser felices en el trabajo, ya que realmente es donde pasamos un mayor número de horas en nuestro día a día. Para ello, hay que saber qué remedios son fundamentales para lograrlo:

- Lo primero que hay que hacer es cambiar la actitud de uno mismo, ser conscientes de que nuestro entorno no cambiará si no hacemos primero un esfuerzo interno.

-
Quedarse con los objetivos y éxitos conseguidos en vez de destacar los fracasos es esencial para recordar que somos capaces de todo. Si nos eligieron entre varios candidatos para esta posición es porque la empresa tiene confianza en tus habilidades y eres adecuado para ello.
- Una vez asimilado, el siguiente paso es restablecer el diálogo con nuestros managers o con cualquier persona de la empresa que nos pueda servir de ayuda para combatir esta desesperante situación. Transmitir nuestros sentimientos tanto de culpabilidad como de necesidad de cambio, demostrando a la vez motivación e interés para volver a la misma actitud positiva del inicio.

Romper con los malos hábitos a los que nos hemos acostumbrado es el último paso para salir del despido interior, arriesgándose y estando dispuesto a fallar de nuevo, pero esta vez con fuerzas para solucionar todo lo que venga.


Si una vez probadas estas técnicas no damos con buenos resultados, seguimos refugiándonos en este vacío y no somos capaces de avanzar, no tenemos que torturarnos, sino alegrarnos por no habernos dejado vencer en un primer momento por la situación y afrontarlo de la mejor manera posible.

Aunque encontrarte en una situación de despido interior es frustrante, hay que tener claro que sí se puede combatir, siempre con fuerza y confiando en los valores y habilidades de cada uno. Además, hablarlo con expertos e incluso con amigos y familiares también puede servir de gran ayuda para afrontar este tipo de situaciones complejas. De todas formas, no debemos olvidar que si una resolución no sale como esperamos, hay otras oportunidades y experiencias que te estarán aguardando fuera, como afrontar un nuevo reto laboral y llevar a un cambio en tu vida.  

Escrito por Laura Molas­


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